10 delicatessen en museos

10 delicatessen en museos

Estamos acostumbrados a aportar comentarios y críticas (no siempre constructivas) de acciones que se hacen y deshacen en museos y equipamientos culturales. De opinar sobre recursos museográficos erróneos o lagunas en espacios expositivos. Pero si observamos en clave positiva algunos de los museos de nuestro país al más puro estilo de benchmarking, nos encontraremos de frente a ejemplos que de bien seguro podrán inspirar pequeños grandes cambios en nuestro museo. Si sois asiduos a visitar museos y expertos en fijaros en cada detalla, este post os arrancará una sonrisa y, de paso, os dará alguna buena idea.

1. Gizeh se cuela en la web del Egipcioweb Museu Egipci Barcelona

En un rincón del portal web, los social media buttons se han disfrazado de pirámides egipcias. Se trata de un simple detalle, pero contribuye de forma sutil a la imagen on-line de la institución. Hats off para los encargados de la comunicación del Museo Egipcio de Barcelona en el momento de conceptualizar el diseño gráfico.

2. El MNAC resuelve con creatividad

Seguramente muchos de vosotros os habréis encontrado alguna vez sin saber qué hacer con la pegatina-entrada del museo que acabáis de visitar. El Museu d’Història de Catalunya o el Picasso de Barcelona son dos de los clásicos que utilizan este sistema. Y de bien seguro que habréis visto los también clásicos muros y calles repletos de estos adhesivos, formando murales performáticos poco convenientes. Así es como lo ha solucionado el MNAC: con la silueta proveniente de “Il contino” de Marià Fortuny, que los usuarios deben rellenar con las pegatinas. ¡Ah!, pero el arte del reciclaje y la reutilización va más allá: el museo cuenta con un programa de acciones vinculadas a la Responsabilidad Social y Ambiental. Un diez.

 

 

3. No te lo calles: cuéntaselo al MARQ

El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) deja a cualquier museólogo con la boca abierta y con ganas de aplicar sus recursos museográficos en su propia institución (también de dispones de su presupuesto, claro está). Pero la cereza del pastel la pone el interactivo final: permite recibir el feedback del visitante de forma empática y fácil. Además, no le robará más de 1 minuto en rellenarla.

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4. “Chilling out” en la Tate Modern de Liverpool

Ideas lounge Tate Modern de Liverpool
Ideas lounge Tate Modern de Liverpool. Foto: Mosaicsdecultura

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La visita a cualquier exposición no deja de ser una masterclass sobre un tema determinado, corriente artística o personaje histórico. Más allá del cansancio físico, para el que muchos museo ya cuentan con un remedio en forma de bancos y sofás colocados en lugares estratégicos, el cansancio mental puede ser un gran enemigo para la comprensión del discurso. La filial de la Tate en Liverpool nos invita a descansar y reflexionar sobre aquello que hemos visitado de forma relajada. Y encima, wi-fi gratuito.

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5. El arte de prohibir con gracia

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Indicaciones en el Musée du Louvre. Foto: Mosaicsdecultura

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Ya lo avanzábamos en Twitter: las señales e indicaciones del Museo del Louvre no tienen desperdicio, y se integran perfectamente en las salas del gran musée. Sutiles y sin transmitir aquella sensación de prohibición y castigo continuados sobre el visitante. Y es tan fácil de aplicar, que parece mentira que no se hayan aventurado a hacerlo la mayor parte de museos de nuestra tierra.

 

6. Parquímetros para padres “culturetas”

Stroller parking Children Museum Phoenix
Stroller parking Children Museum Phoenix. Foto: Tripadvisor.

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Uno de los grandes problemas de buena parte de los museos es la falta de empatía hacia los diferentes tipos de publico. No es de extrañar que cada vez exista una oferta cada vez más grande de talleres y cursos para estudiar los diferentes buyer persona de los museos: ¿qué hacen y qué necesidades tienen los adolescentes, el público universitario o los padres de familias numerosas? Parece que el Children Museum de Phoenix ha debido asistir a alguno de estos cursos y se ha marcado diez puntos con este peculiar párking para cochecitos, además de ofrecer párking gratuito para automóviles.

7. Quien avisa no es traidor, sino buen comunicador

Vía web, newsletter, Twitter o Instagram, es difícil que los visitantes del Museo Picasso de Barcelona no estén informados de la cesión temporal de una obra para exposiciones temporales o restauraciones. Eso sí, a pesar de los esfuerzos que se realicen, siempre habrá quien no se haya dado cuenta y se encontrará con la temida pared en blanco decorada con el cartel informativo con la razón de la ausencia.

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8. A la moda más puramente ibérica

Si sois aventureros y fanáticos de sentir el patrimonio cultural en la propia piel, la Ciudadela ibérica de Calafell es vuestro lugar ideal. En familia, solos o con los amigos, podréis pasear por las callejuelas del poblado reconstruido, con el sonido de las cabras que aún pastorean, el olor de los hogares de fuego recién apagados o las casas con muros a medio construir. Un proyecto de restitución arqueológica que cuenta con medidas de seguridad como son los cascos. Eso sí, tenéis la opción de utilizar los que se estilaban hace 2.000 años durante ¡la época de los íberos!.

Cascs ibèrics Ciutadella calafell
Cascos modernos e íberos en la entrada del parque de la ciudadela ibérica. Foto: Mosaicsdecultura

9. Espejos “alla Freixiana”

Un recurso sencillo, obvio y ampliamente utilizado. Pero nos tiene el corazón robado allá donde vamos: el Museo de la Pesca (Palamós), el de la Vida Rural (Espluga de Francoli) o el de las Minas de Gavá, tanto se da. El diseñador Dani Freixes es uno de los máximos exprimidores de este recurso, y estamos seguros que aguantará muy bien el paso del tiempo y de los grupos escolares.

10. Delicatessen…en el Museo de la Verdura

No podíamos acabar este post si no con comida. Y es que en Calahorra hace años que ponen en valor este patrimonio intangible pero comible a través de un pequeño museo, bien trabajado y muy escondido: el Museo de la Verdura. Más allá de una museografía bien cuidada y muy empática con el visitante, el final ofrece algunos consejos y recetas para llevarse a casa. ¡Sólo hay de destapar el plato!

Detalle del Museo de la Verdura de Calahorra. Foto: Mosaicsdecultura.
Detalle del Museo de la Verdura de Calahorra. Foto: Mosaicsdecultura.

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I tú, ¿qué delicatessen has degustado últimamente en un museo? #DelicatessenMuseos

 

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